FRIDA KAHLO, FLOR EXOTICA

Indómita, superviviente de la polio y de un accidente de autobús en el que sufrió heridas de gravedad. Pasó alrededor de un año en cama recuperándose de roturas en su columna vertebral, hombros y costillas, una pelvis astillada y daños en el pie. Sufrió más de treinta operaciones a lo largo de su vida y durante su convalescencia comenzó a pintar.
"Mi padre tenía desde hacía muchos años una caja de colores al óleo, unos pinceles y una paleta en un rincón de su tallercito de fotografía...yo le tenía echado el ojo a la caja de colores. No sabría explicar el por qué. Al estar tanto tiempo en la cama, enferma, aproveché la ocasión y se la pedí a mi padre. Mi mamá mandó hacer con un carpintero un caballete...que podía acoplaese a la cama donde yo estaba, porque el corsé de yeso no me dejaba sentar. Así comencé a pintar mi primer cuadro, el retrato de una amiga".

Junto a su cama había un espejo donde Frida se veía a sí misma, se descubría y experimentaba con ella su propio modelo. Este fue el inicio de sus numerosos autorretratos.
Se casó con el muralista Diego Rivera. Una relación tormentosa y apasionada que superó infidelidades, la presión de sus carreras, el divorcio, una segunda boda, las relaciones lésbicas de Frida, su mala salud y su incapacidad de tener hijos.
"La pintura ha llenado mi vida. He perdido tres hijos y otra serie de cosas que hubiesen podido llenar mi horrible vida. La pintura lo ha sustituido todo. Creo que no hay nada mejor que el trabajo".
Siempre perdonó a Diego, su gran y único amor.
"Como siempre cuando me alejo de ti, me llevo en las entrañas tu mundo y tu vida, y de eso es lo que no puedo recuperarme. Aunque haya dicho Te quiero a muchos, y haya tenido citas y haya besado a otros, en el fondo sólo te he amado a ti."

"Quizá esperen oír de mí lamentos de lo mucho que se sufre viviendo con un hombre como Diego. Pero yo no creo que las márgenes de un río sufran por dejarlo correr".

Luego de su primera exhibición en solitario, le amputaron una pierna por debajo de la rodilla debido a una infección de gangrena. Esto la sumió en una gran depresión que la llevó a intentar el suicidio un par de veces.
"Pies, ¿para qué los quiero si tengo alas para volar?".
El ánimo y la valentía la acompañaron hasta el final.
"Cuando muera quemen mi cuerpo...No quiero ser enterrada. He pasado mucho tiempo acostada. ¡Simplemente quémenlo!".

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