JACKELINE VAN MAARSEN, LA MEJOR AMIGA DE ANA FRANK

Durante décadas no quiso que se supiera que era la mejor amiga de Ana Frank. Recordar que Ana estaba muerta, era recordar también que, sus tíos y primos y la mayoría de sus compañeros de clase estaban muertos.
Después de la Segunda Guerra Mundial, Jackeline, salvó lo que pudo de su vida y trató de seguir adelante. Ella se casó con un amigo de la infancia y tuvo tres hijos.
"Les pedí a mis hijos que no mencionaran a sus amigos que su madre fue amiga de Ana Frank. Si la gente se enterara, me harían preguntas".
Mencionar a Ana desató una avalancha de imágenes perturbadoras en su mente. Ana muere de tifus en el campo de concentración de Bergen-Belsen, los primos jóvenesde Jackeline se retocieron lentamente hasta morir en una cámara de gas del campo de exterminio Sobibór.
Ella sabía que no sería capaz de manejar las preguntas del público sobre Ana, ya que apenas podía manejar las consultas de Otto Frank, el padre de Ana. Para el desconsolado padre, Jackeline era el conducto hacia el alma de su querida hija.
Alrededor de dos meses de finalizada la guerra, Otto se presentó en la casa de Jackeline en Amsterdam.
"Fue muy extraño verlo después de tanto tiempo y verlo sin Ana", recordó ella.
Otto la visitó con frecuencia para hablar de su hija. Él lloraba desgarradoramente durante sus conversaciones..
"Yo no quería hablar con él, era muy doloroso para mí, sólo tenía 16 años. Pero mi madre insistió para que siguiera haciéndolo porque él pensaba que en mí seguía viva Ana".
"Si estuviera viva Ana, ¿qué estaría haciendo?, solía preguntarme. Él siempre preguntó eso. Yo le respondía: La verdad es que yo no lo sé".
Jackeline van Maarsen, de 86 años, todavía recuerda la primera vez en que oyó la voz de Ana Frank
"¡Jackeline!, llamó una voz por detrás mío mientras montaba mi bicicleta a lo largo del dique de Amstel en Amsterdam.
Yo acababa de terminar mi primer día en la escuela judía segregada y pedaleaba hacia mi casa. Era septiembre de 1941. El antisemitismo aún no llegaba a su punto álgido en los Países Bajos.
A los 12 años no me había dado cuenta de que todos eran judíos en mi escuela. Una nueva escuela sólo significaba nuevos amigos.
Yo me di vuelta y una chica delgada de pelo negro voluminoso pedaleaba salvajemente para alcanzarme.
¿Vas también por este camino?, me preguntó señalando el Puente Berlage.
Yo asentí
Entonces las dos iremos juntas a nuestras casas a partir de hoy. Yo vivo en la plaza Merwedeplein, me dijo.
Durante ese viaje Ana me contó quienes eran sus amigas y cuáles le gustaban y cuáles, no.
Yo era muy tímida, así que me gustó la claridad de Ana".
Jackeline pasó la mayor parte de las tardes en la casa de Ana, eso le ayudó a evitar la tensión de su hogar entre su madre cristiana y su padre judio. Su madre quería sacar a sus hijos del registro judío en Amsterdam, y su padre lo desaprobaba.
Más tarde su madre lo hizo y ésto la salvó del holocausto.
Las amigas se reunían en casa de los Frank para ver películas, ya que los judíos tenían prohibido ir al cine.
Ambas amaban leer "Joop ter Heul", una serie ficción sobre una adolescente llena de vida.
Las chicas eran inseparables. Les gustaban los muchachos y adoraban a Shirley Temple.
Ellas se dijeron todo la una de la otra. Hubo cosas que Jackeline había olvidado, pero las recordó al leer el diario de Ana.
Ana le dijo todo, excepto que iba a esconderse en 1942. Ella sólo le pidió una foto, pero Jackie no tenía ninguna y nunca supuso que Ana se la pedía porque no volverían a verse.
La repentina desaparición de Ana creó un vacío. "Cuando se fue me sentí tan sola...", confesó Jackie.
Ana escribió una carta de despedida que nunca fue entregada a su amiga porque era demasiado peligroso.
"Espero que siempre seamos las mejores amigas, hasta que nos encontremos de nuevo", dice la carta que Ana copió en su diario.
Desde hace muchos años, Jackeline van Maarsen viaja por todo el mundo realizando conferencias en contra de los genocidios: "Por miles de años la humanidad ha hecho cosas terribles. Cada nueva generación tiene nuevas esperanzas...Lamentablemente vemos una y otra vez que la humanidad no cambia".
Cada vez que se le pedía a Jackeline que hablara en un evento o se la entrevistaba, ella se preguntaba a sí misma si Ana Frank lo hubiese querido. La respuesta fue siempre que sí.
Después de todo, Ana Frank escribió en su diario: "A pesar de todo, sigo creyendo que en su corazón la gente es realmente buena".

Comentarios

  1. Ana Frank, a todas luces una mujer brillante e inteligente, lo cual la hacía hermosa.
    Creo que la humanidad no ha cambiado, en lo emocional, desde hace muchos miles de años. Seguimos en lo emocional, igual que en la prehistoria; sólo hemos cambiado en lo material, y no aceptamos que somos una especie totalmente fuera de control y que no sólo ponemos en riesgo nuestra propia existencia, sino la totalidad de la vida en la tierra. Sin embargo, no dejo de reconocer la belleza de las palabras de Ana Frank, como algo deseable para la humanidad.

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